Noches negras

Conozco al carnicero, al doctor, a la señora de los mil hijos, a los borrachos del pueblo y al alcalde, pero de mi nadie repara: soy la vergüenza del pueblo; el asco caminante…

El chapoteo

Los ojos de Circe lo miraban con la misma sonrisa que recordaba Javier: una sonrisa discreta, como proyectando una emoción oculta que solo quisiese mostrarle a él.