Polvo de huesos

─ No te resistas: es inútil. Solo alargarás el procedimiento.

“¿Quién me está hablando? No veo nada y ¿Por qué no puedo hablar yo?”

─ Alégrate de saber qué la pregunta que siempre se ha hecho tu raza si tiene una respuesta. Has vivido y vivirás eternamente. Solo te has estado moviendo entre planos en un continuo reciclaje de tu ser.

“No entiendo lo que escucho y tampoco lo que siento. Es como si me desvaneciera ¡Qué alguien me ayude, por favor!”

─ Calma. Ya pronto estará terminado. No importa que tanto te retuerzas, dentro de poco notarás que los pensamientos, los sentidos y hasta tu misma conciencia desaparece ¿Cómo explicarlo para que lo entiendas? Te estamos extrayendo los recuerdos, absolutamente todos. Cada experiencia que hayas tenido pasará a formar parte de “La Biblioteca Ecuménica”. Deberías estar orgulloso, si pudieras ver la cantidad de volúmenes que ya hemos llenado con todo lo que aprendiste. Cada página y cada letra, sin duda, contribuirá a engrandecer la riqueza de estos pasillos. Perdurarás por siempre: eso en definitiva debería tranquilizarte.

“¡Ayúdenme!”

¿Sabes?, aquí tenemos nuestras propias reglas. Las esencias masculina y femenina, que hay en cada elemento, se han de unir de nuevo al terminar la vida física. En consecuencia, al final, cuando te vaciemos por completo, alumbrarás tu alma en un nuevo recipiente. Entonces te separarás del simbolismo de tu carne y te volverás un éter en busca de renacimiento.

Imagino que ya lo sientes. Esa rigidez creciente que hace crujir lo que percibes por cuerpo. Eso eres tú, abandonándote. Se te escapa la virtud de saberte unidad. Te estás partiendo, haciéndote astillas cada vez que te sacudes. Sé que el miedo te devora y eso te alienta a resistir, pero debes dejarte dominar. No hay nada de malo en convertirse en un vacío, al contrario.

Bien, veo que ya lo entiendes. Sucumbes despacio mientras asimilas lo que es natural. De esto ya no recordarás nada después ─ aunque debo decirte que no es la primera vez que nos encontramos ─. Irás de nuevo allá y volverás a su debido tiempo, con más conocimiento, para cimentar la verdad indisoluble que somos. Así que existe, piensa, siente, y sobre todo ama, persigue la belleza de lo vivo y de lo muerto, de todo, y cuando ya no te encuentres allá, no te preocupes, seguro podrás unirte a nosotros.

Te habla el Consejo de las ánimas. Estamos rodeados de lumbres rojas y azules, custodiando una librería que deseamos infinita. Envueltos en nuestros mantos aguardamos por visitantes. Aquí permanecemos, tratando de ser los eternos escribas de nuestro legado. No somos cielo ni infierno: somos nuestra propia memoria. Así que, por favor, ve y vive.

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