Galería de escritos…

El nido

Pensó en que, si ese mismo instinto de proteger lo inocente y lo débil estuviera arraigado en las personas, entonces el mundo sería diferente.

Brisa

… con ansiedad acariciaba la pistola inservible entre sus dedos. Lo habían engañado y se sentía desgraciado…

Ocho cartas sin respuesta

Me gustaría mucho verlos; aunque sé que, tal vez, ya no se vaya a poder. Perdonen a esta vieja que siempre los está importunando, es solo que tengo demasiado tiempo libre y aunque no crean los extraño mucho…

Noches negras

Conozco al carnicero, al doctor, a la señora de los mil hijos, a los borrachos del pueblo y al alcalde, pero de mi nadie repara: soy la vergüenza del pueblo; el asco caminante…

El chapoteo

Los ojos de Circe lo miraban con la misma sonrisa que recordaba Javier: una sonrisa discreta, como proyectando una emoción oculta que solo quisiese mostrarle a él.