
12 de mayo de 1989
Estimada sobrina, Cecilia. Te envío estas letras para saludarte y enviarte mis mejores deseos a ti, a tus hermanos y a tus padres. A todos ellos mándales mis saludos, pero sobre todo a tu mamá, mi hermana Esperanza. Hace muchos años que no voy a México, pero a pesar de haber pasado tanto tiempo, aún me acuerdo de lo bonito que era el poblado. A ti te recuerdo muy bien, te gustaba correr detrás de las gallinas y tú mamá siempre te regañaba por enlodar los vestidos. Junto a tu hermana Irma y Chabela jugaban a arreglarse el cabello y hasta se lo cortaban también. Siempre traías tu trenza bien amarrada en ese pelo tan negro que tenías. Tus hermanos más grandes les hacían muchas travesuras y acababan peleándose casi todas las veces. Entonces ya llegaba yo a separarlos, y luego, después de un rato empezaban a jugar como si no hubiera pasado nada. Espero que aún se sigan llevando tan bien como ahora.
Dentro de este sobre te envío una postal, la foto es de una iglesia en Bolivia a la que tuve oportunidad de asistir en un viaje de mi congregación. Espero saber más de ustedes.
Que Dios los bendiga.
***
20 de abril de 1990
Muy estimada sobrina mía. Me ha llegado la noticia de que te has casado y estoy tan contenta por ello. No puedo creer que ya haya pasado tan rápido el tiempo. Recuerdo que te cargaba cuando estabas muy chiquita y ahora ya te volviste una mujer. Me gustaría que me enviarás algunas fotografías de la boda. Yo sigo aquí en Borja, España, rezando por todos ustedes y deseándoles lo mejor.
Les envío bendiciones.
***
8 de noviembre de 1991
Estimada Cecilia, sobrina mía. Me he enterado que hace unos meses ha nacido tu primer hijo. Estoy llena de alegría y agradecimiento a Dios por permitir ese milagro. He enviado cartas a tus hermanos y primos, de ellos me han llegado noticias y fotografías de algunos de ustedes con sus familias que recién están formando. Todos sus niños se ven tan alegres, seguro que saben lo afortunados que son de tenerlos como padres. También veo que el pueblo está cambiado, hay menos árboles y muchas casas con autos. Siento que cuando lo visite ya no voy a reconocer nada.
Cuida mucho de tu hijo y esposo. Te deseo felicidad y que Dios te bendiga.
***
4 de marzo de 2009
Buenos días, Cecilia ¿Cómo estás? Hace mucho tiempo que no te escribía. He estado un poco indispuesta de salud y no me ha sido posible escribirles. He perdido mucho el contacto, pero espero que estén muy bien y les esté yendo de maravilla. En las noches rezo por todos ustedes y espero, primero Dios, poder visitarlos pronto.
Por cierto, si alguien de la familia está decidido en seguir el camino eclesiástico, desde aquí podemos ayudarles, estaría muy bien que alguien se animara. Vendrían aquí a Borja junto conmigo. Sería maravilloso tener alguien cercano aquí. Si alguien está interesado, reenvíenme una carta.
Bendiciones.
***
15 de junio de 2011
Querida Cecilia. Me acabo de enterar del fallecimiento de mi hermana, tu mamá. Estoy muy afligida y mis oraciones no dejan de estar con ella y con ustedes. Ahora solo quedo yo de mis hermanos. Todo se ha ido en un parpadeo, pero así es el camino del Señor y debemos alegrarnos con él por habernos creado para cruzarnos.
Ojalá reciba noticias tuyas pronto, y envíenme fotografías, hace tiempo que no recibo ninguna y me gustaría ver cómo están todos.
Que estén con Dios. Bendiciones.
***
19 de Julio de 2014
Querida sobrina. Mi orden me ha permitido un tiempo prudencial para descansar de mi enfermedad y los tratamientos del hospital. Me dicen que debo reducir mi participación en las actividades del claustro, pero yo me siento tan deseosa de servir a Dios que me sobrepongo a los malestares. El tiempo que me propusieron lo quiero aprovechar para ir a México. Quiero conocerlos a todos. Llegaré al pueblo el 15 de agosto, ojalá puedas estar para saber de ti y que me presentes a tu familia.
***
18 de agosto de 2014
Sobrina mía. Las palabras no me caben en este papel para escribir lo feliz que me siento de haber podido estar con ustedes el fin de semana pasado. Todo fue risas y alegrías. Me maravillé del hecho de ver que han prosperado tanto y ya son todas unas madres que saben educar a sus hijos. Sin duda alguna mi hermana debió vivir muy feliz sabiendo que tenía tanta gente buena rodeándola. Les agradezco muchísimo las fotografías que me dieron, me sirven para recordarlos y sentirme cerca de esa tierra que dejé hace tantos años para seguir el llamado de nuestro señor. Seguiré mi servicio en este país tan parecido, pero a la vez tan diferente. Los llevo en el corazón y en mis oraciones.
Que Dios esté con ustedes.
***
22 de enero de 2017
Estimada Cecilia. Hace mucho que no sé nada de ustedes. Espero que estén bien, tus hijos hayan crecido y estén en buenos pasos para volverse hombres. Quiero decirte que he dejado el servicio de Dios, no por elección mía si no para cuidar de mi salud que empieza a dificultarme un poco las cosas. Estoy junto a otras hermanas que tienen malestares iguales a los míos. Juntas nos movemos para todo y nos ayudamos. Creo que de alguna forma nos hemos vuelto una familia. Los paisajes en esta posada son hermosos: desde aquí se ven los campos y los valles llenos de verde que acaban en unas montañas tapizadas de encinos. Me gusta este lugar porque me recuerda un poco al pueblo. A veces, veo a los niños correteando en las praderas, y es cuando me vienen las memorias de ustedes jugando de pequeños y también las mías junto a mis hermanos corriendo en los bosques.
Me gustaría mucho verlos; aunque sé que, tal vez, ya no se vaya a poder. Perdonen a esta vieja que siempre los está importunando, es solo que tengo demasiado tiempo libre y aunque no crean los extraño mucho, junto a los árboles, la neblina de la montaña, los ríos cristalinos y las noches heladas. Todas esas cosas desde luego que las puedo encontrar aquí, pero no es lo mismo. Cuando las memorias anidan en tu corazón, los lugares donde sucedieron también lo hacen.
Los quiero mucho. Que Dios los guarde. Espero poder visitarlos de nuevo. Tengo esa esperanza conmigo ahí junto a la eterna fe de nuestro Señor.
Que Dios los bendiga, los guíe y los socorra.