La soledad no es buena consejera

La soledad no es buena consejera, eso siempre lo he sabido. La soledad te da libertad y tiempo, pero también dudas y desesperanza. Todo mundo la hemos sufrido y creo que por eso le tememos tanto. No todos saben enfrentarla y los que no han tenido de otra de alguna forma la terminan sobrellevando. Hay quien prefiere soportar compañías tormentosas en lugar de darse una oportunidad consigo mismo; hay quien se siente abandonado estando con alguien. Creo que una cosa es la soledad física y otra la verdadera soledad, la del alma, la que realmente duele. Estar así acaba resultando peligroso, eres tú contra tus ideas, explorándote y castigándote a la vez. Entre más tiempo contigo, acabas descubriéndote y valorándote más. Decides que necesitas a alguien igual o cuando menos que entienda esta parte profunda de ti. No quieres arriesgarte por menos. Aunque no sé qué sea más feo, si tener la idealización ─ que en si misma es injusta ─ o caer en cuenta que tal anhelo nunca será cumplido. Parece como si la búsqueda de alguien que llene tus vacíos estuviera predestina a una eterna decepción.

No sé si realmente exista alguna cura lo que sí sé es que: la soledad siempre provoca más soledad.

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