
Yo le hice un reloj a mi papá como regalo. Para ello tomé cartulinas y un bolígrafo de gel que pinta muy bonito. Él siempre me hace reír y juega conmigo y también me compra cosas como pastel y pizza para mi cumpleaños. Lo quiero mucho y por eso quería sorprenderlo cuando llegara de trabajar.
Después de que terminé de dibujar me quedé esperándolo, luego me aburrí y fui a preguntarle a mamá que si faltaba mucho. Me fui a esperar de nuevo y luego regresé a preguntarle otra vez. Así muchas veces hasta que me regañó. Ella me dijo que no tenía que preguntarle a cada ratito cuanto faltaba, qué él iba a llegar. Le hice caso y mejor me entretuve decorando la correa y ahí le escribí unas letras que mi mamá me dictó. No sabía que decían, yo solo vi formas como de serpiente y pájaros volando.
Me quedé en la ventana a ver si venía. Se puso oscuro. Luego me emocioné cuando lo vi atravesando el puente de entrada. Cuando abrió la puerta fui a recibirlo. Él me alzó y me dio un beso. Le dije que cerrara los ojos y le puse el reloj en la mano. Abrió los ojos y vi que sonrió mucho. Se quedó callado, me miró y me dijo que era justo lo que necesitaba, luego me apretó con sus brazos y me bajó. Yo estaba muy feliz de que le gustara mi regalo, aunque no entendí porque dijo que era justo lo que necesitaba si yo sé que mi reloj no puede dar la hora.