A la vera del lamento

Bendito … aquel que te contempla a través de tus ventanas,

maldito… el que solo de ti ha escuchado el silencio,

tienes la tentación en los labios.. pero al diablo metido en la garganta,

tu bella alma morena ignora todo esto,

mi espíritu desde hace mucho que lo sabe.

Debo deslizarme taciturno entre el umbral de la indiferencia,

no debo delatar mis esperanzas… ya que son solo ansias perdidas,

anhelos de sombras subrepticias y volátiles.

Debo anclarme al presente…

pues temo que cualquier ilusión de probabilidad consuma la lumbre de mi corazón.

Debo lidiar, no solo con estas quimeras atroces si no también con la flaqueza del aura misma.

Si me descuido… podría mi amor propio quedar en segundo plano… y eso sí que sería peligroso.

Mientras tanto… tu sigues encerrada, temerosa, enclaustrando tus emociones, y así como yo, no dejas de vigilar la coraza dentro de tu pecho,

rehuyes el quitártela, porque te aterra la idea que alguien le de una estocada, incluso mas dolorosa a todas las anteriores.

Yo lo sé, por que puedo ver la armadura, la tienes dentro de la habitación dónde me has dejado espiar.

También hay una puerta, y ahora estás del otro lado, por que no sabes si ya es tiempo de abrirla.

Cede o resiste, por que ya viste que estoy del otro lado y estoy llamando con firmeza.

Solo tienes que confiar …

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