
Lo que menos me gusta del día, es despertar después de haber soñado. Deberían inventar algo para que en nuestra cabeza solo exista el vacío cuando dormimos. Es muy duro amanecer enredado con las visiones de cosas que sabes que nunca habrán de cumplirse. Que todo salga desde nosotros lo hace parecer como si fuéramos nuestro propio enemigo. Tal vez así sea y adentro tengamos algo que nos obliga a amargarnos las mañanas con una infinidad de cosas inalcanzables. Entiendo que nuestros sentimientos sin resolver se manifiesten en nuestros sueños, pero ¿Por qué han de ser tan crueles? ¿Por qué siempre nos muestran a las personas que queremos olvidar o las realidades que no podemos tener? No es justo. Ya no quiero despertar con las ilusiones que me dejan todas las noches. Alguien debería hacer algo: Dios, diablo, quien sea : ¡Déjenme dormir tranquilo! Si ya sé que en esta pinche cama me he de quedar hasta que mi sombra se funda con las sabanas.